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Profecías autocumplidas

Mientras más nos enfoquemos en algo que queremos para nosotros o nuestra vida más porcentaje tenemos de que se cumpla, es muy probable que eso acabe sucediendo. Es lo que en psicología se conoce como profesía autocumplidas o Efecto Pigmalión.

En los años 60, Rosenthal y Jacobson lo estudiaron en un instituto de California, y los resultados que obtuvieron fueron sorprendentes. Por eso también se conoce como el efecto Rosenthal; es un experimento que llevaron a cabo en este instituto que consistió  en elegir al azar un pequeño grupo de estudiantes y manipular sus resultados de unas pruebas de inteligencia que se les realizó a todo el plantel. Estos resultados adulterados que concluían supuestamente que este grupo de estudiantes tenían un coeficiente intelectual muy superior que el resto, fue entregado a sus profesores, diciéndoles además que podían esperar más que el resto de sus estudiantes. Al final del año escolar, estos estudiantes no solo había conseguido resultados extraordinarios sino que al repetir las pruebas de inteligencia comprobaron que esta vez en verdad sobresalían sus resultados por encima de los demás. Rosenthal y Jacobson habían manipulado las expectativas que los profesores tenían de ellos, haciendo que el final estas se cumplieran, habían inducido de forma inconsciente a que estos estudiantes tuvieran un trato preferencial y al final el resultado fue sorprendente.

Este experimento del Efecto Pigmalión, lo que nos muestra es que si tenemos unas expectativas soportadas en la confianza puede llegar a influir de una manera tremenda en el resultado obtenido. Nosotros podemos modificar inconscientemente nuestros pensamientos para así modificar nuestro comportamiento para que al final tengamos resultados sorprendentes. No podemos modificar la realidad, no podemos pretender que las cosas que nos rodean y las personas cambien, como tampoco pretender que las cosas sean de una manera diferente a lo que son, lo que si podemos hacer, es modificar lo que pensamos de ellas,  cambiar todo nuestro esquema de creencias y pensamientos para ver de una manera distinta el mundo que nos rodea; por ejemplo sembrar una idea de nosotros mismos distinta de lo que hemos venido pensando hasta el momento y por ende, que todo se dé de acuerdo a ese pensamiento.

 Recuerdo que cuando tenía unos 17 años yo me consideraba tremendamente tímido, mi aspecto físico no ayudaba, contaba con unos lentes de 12 dioptrías y una delgadez extrema, todo esto en conjunto creaban la imagen típica de un nerd, que era inevitable verlo en el espejo. Qué iba a hacer con esto, ¿creérmelo? ¿Era esto cierto o falso? ¿Podía cambiarlo? No, lo que podía hacer era creer o crear algo diferente si es que yo lo quería y llegó de una manera inesperada y casual ni siquiera fue deliberada, pero a la larga me dio un gran aprendizaje para la vida. Era Halloween y no tenía ningún tipo de disfraz y eso me mortificaba porque desde siempre había tenido disfraces increíbles, creo que los mejores para cada año y este año justo no tenía ninguno, así que se me ocurrió una idea simple pero a la larga la más brillante que he tenido para mi autocrecimiento: decidí inventarme un hermano y pensé: como sería y cómo se vestiría él si fuera todo lo contrario a lo que yo era. Así que me puse manos a la obra y cree una versión mía pero contraria a lo que venía siendo; sin lentes (obviamente no veía nada), cambié hasta mi peinado, mi forma de vestir, pero incluso iba más allá: atrevido, descomplicado, audaz… ahora hoy en día no se ni como pasó, pero esa noche fue una de las más extrañas de mi vida, convencí a todos que era mi hermano y no me habían visto porque teóricamente venía de otro colegio, hablaba diferente, me comportaba diferente y pude llegar a influir positivamente en los demás, aparte ni me importaba como me veían, ni que pensaban, ni como me miraban porque ni los podía ver a falta de mis gafas.

La gran lección que obtuve es que yo puedo ser quien quiera ser en el momento en que quiera, solo modificando la imagen personal que tienes de ti y comprometiéndote decididamente a hacerlo, no basta solamente con pensarlo y con la intención (que al final es la que realmente importa), tienes que pasar a la acción, ponerte manos a la obra y hacer que las cosas pasen no esperar que el mundo te quiera dar lo que tú esperas porque no va a pasar, nadie va a venir a golpear tu puerta para ofrecerte las más grandes oportunidades de la vida, tienes que inventarte tu propia versión: tuya y del mundo y salir a que esa profecía se convierta en realidad.

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